Tal vez te has encontrado en esta situación, tal vez, el “problema” que actualmente vives hace que pienses que ya nada vale la pena o simplemente los motivos que tienes, no los ves como motivador sino como obligación.

Podríamos escribir muchas páginas sobre mi historia de vida, pero solo te compartiré los puntos básicos.
Iniciando, debes saber que ha sido poco fácil y que el caer en cuenta que tus hábitos, la gente con la que te rodeas, tu trabajo, el no conocerte y sobre todo las decisiones que tomas, son consecuencias que hacen pensar que nuestros problemas seguirán existiendo y sin solución. Ha sido al paso del tiempo, en donde en ocasiones me auto saboteaba y mis pensamientos conllevaban a tener una actitud negativa.

Debes de tener en cuenta también que no hay reglas, que no hay un formato específico, que no son pasos a seguir y todo se solucionará. Es un conjunto de “aprendizajes y conceptos” que va haciendo que las ideas y la toma de decisiones sean precisas.

También debes saber que, durante todo este camino, he llorado, he disfrutado, he “soltado”, me he enojado, me he perdonado y he perdonado. Me he alejado de cosas y personas, he valorado, me he valorado, me he amado. He estado de rodillas orando, me he levantado sacudiendo el alma y cuerpo, y he decidido una y otra vez continuar.
Al final, espero que sepas lo que debes hacer y aun cuando lo que sea que debas te cause dolor, será un dolor que te lleve a la tranquilidad. Duele darse cuenta de que es mejor lejos de lo que pensábamos nos hacía bien. Duele tal vez pensar que estábamos en lo correcto. El que tengas claros tus objetivos a corto plazo, te irán guiando para poder precisar algunos a largo plazo. Nada de rencores, nada de lástima, nada de culpas, solo responsabilidad y te diré el porqué.

Debes saber que hay más personas que tenemos situaciones difíciles sin menospreciar las tuyas ni tus emociones al respecto, es para que encuentres TU INICIO.
En mi vida, había algunos factores que, según yo, eran los principales causantes a mi “desdicha”

Mis padres fallecieron hace 22 años, imagina: tenía 15 años. Estaba en la preparatoria. Culpaba y reclamaba a Dios, cerrándome a ser feliz. Hubo quien me apoyó, hubo quien pensó que no sería capaz de nada.
En lo personal, sí, hubo a quien amé y quien me amó, quien me decepcionó y a quien yo decepcioné. Y tampoco me veía como en el típico sueño de hadas, en donde todos viven felices por siempre con una gran casa y un perro en el jardín, realmente no era mi aspiración.
Económicamente, reciente la muerte de mis padres, me adecué al apoyo que me dieron y que, eso sí, siempre agradecí. Y después, cuando empecé a trabajar mi manutención era estable. ¿Qué más podía pedir? Hasta que terminó la estabilidad.

Durante toda mi vida, tomé decisiones a lo que YO pensaba estaba bien, sin pensar en las consecuencias. Hubo momentos de crecimiento y otros tanto en donde no supe qué hacer. Mis fracasos siempre fueron un taladro en mi cabeza, ya que me sentí incapaz de lograr algo que me beneficiara.
Por coraje, orgullo, suerte o como quieras llamarle, seguí adelante. Durante este andar, tropecé con gente buena y con otras no tanto; gente que ha querido verme destrozada. Situaciones que yo veía negras. Hasta que llegó el punto en que definitivamente me encontré en un círculo vicioso, ¿lo has escuchado? Ese círculo que no te permite avanzar y que no te das cuenta de lo que pasa, aun cuando otras personas te lo digan.
Con la llegada de mi hijo, lo cual fue otro parteaguas, aunque era un niño deseado, esperado y amado, sabía que sólo era seguir o seguir. Y la situación, mis queridos amigos, no pintaba mejor.

¿Qué hacer cuando no sabes qué hacer?
Déjame decirte que hay que hacer muchísimo. De entrada, lo que me enamoró e hizo sentirme resguardada, protegida, y de algún modo entender ese dicho que dice: todo pasa por algo, fue acercarme a Dios, a tener comunicación con Él, a escuchar en silencio, a observar con ojos cerrados, y a tener Fe. Y no te hablo de religión, te hablo de espiritualidad; encontrar ese cuarto de guerra, en donde pelearás contra ti mismo respecto a las ideas y dejarás todo en manos de ese “alguien” que consideres supremo. Sin dañar a terceros, pidiendo que tu mente se abra a nuevas posibilidades y soluciones; ese cuarto en donde orarás, meditarás, llorarás, clamarás y sobre todo agradecerás.

Ese cuarto, rincón, piso, que será tu “celular” para comunicarte y entenderte único con posibilidades y habilidades diferentes a todos, en donde te exigirás y también te perdonarás. Eso, mi [email protected], es lo principal. ¡¡Creer!! Creer que puedes mejorar, que puedes tener una vida tranquila, recuerda que el dinero no siempre es paz. Yo aprendía aceptar tiempos y consecuencias, aceptar las responsabilidades, aléjate de lo que sabes perfectamente (aunque no lo quieras) que te hace daño, tu sabes qué es. Así como se produce eso llamado “soltar” así recibirás las cosas buenas, porque creé: suceden. Al agradecer y pedir protección, alejarnos del mal, alejarnos de lo que no nos pertenece, sucederá para tu bien. Tu que has llegado a este punto de la lectura, te puedo decir que tu pasado jamás te definirá.

Fui aprendiendo a través del coaching que me daban (sin yo saber qué era eso), que tenía que encontrar el motivo real de mi tristeza y de ahí encontrar soluciones. Como te mencioné, es duro darse cuenta de que lo que vivo sólo son resultados de las decisiones, de no saber qué es lo que hice o dije mal.
Además del coaching, fui aprendiendo definiciones de conceptos que sabía que existían pero que pasaban alrededor mío sin causar efecto hasta que empecé a llevar a cabo ciertas prácticas y conocimiento, pero sobre todo entendimiento.

Reconocí que llevé un proceso de duelo sin saber que lo hice y me reconfortó el saber que lo que hicieron mis padres y mis abuelos, no eran mi responsabilidad, si no las de ellos, aun cuando es sabido que todo lo que ellos vivieron o no, van marcando generaciones y generaciones hasta que llega alguien y rompe con esas “maldiciones” o malas enseñanzas.
Escuché e hice mío el concepto de resiliencia, que es simplemente reaccionar de la mejor manera para uno mismo sin dañar a los demás, sin dañarte a ti mismo.

Me envolví en conocer sobre la inteligencia emocional y el asertividad en mis actos y mis palabras, acepté que lo que con lo que yo hacía, también estaba marcando la vida de mi hijo y las razones que puede haber para que tome sus decisiones como adulto. Pero ¿sabes? Hay algo fundamental para que todo esto funcione, porque tienes que llenarte de cosas buenas, hacer cambios buenos, y eso fundamental es reconocerte en una situación difícil, aceptar qué hay que hacer para hacer.

Debes empezar por encontrar el problema raíz y formularte objetivos. Hacer un autoanálisis, sin maltratarte, sin reprocharte, solo es para saber en dónde estamos, porqué y para qué, aunque esta última pregunta tarde mucho tiempo en contestarse. Escribe todo lo que consideres que está mal, y también todo lo que has hecho bien y felicítate por ello. Una vez con esta lista, consulta con tu familia, amigos, con los que te aprecian, llénate de amor y así podrás pedir ayuda, investigar, preguntar, reconciliarte con Dios, podrás tomar un respiro y ver las cosas de una manera tranquila, eso es lo que este conjunto de actividades que yo aprendo cada dia hacen que yo pueda hacer.

Te mentiría si te dijera que es una receta mágica, pero si te puedo asegurar que tu mente, dejará de sabotearte y tus decisiones serán precisas para poder llegar a tus objetivos. Te diría que será fácil, pero eso depende de ti. Te diría que jamás llorarás o sentirás tristeza, pero eso también depende de tu grado de entendimiento ante todo el abanico de actividades que puedes encontrar para una mejor vida. Pide atención, pide que estés en el momento preciso con las personas precisas. Solo recuerda que siempre hay una prueba que pone en reto las habilidades o enseñanzas o incluso lo que pedimos.

Deberás ser fuerte aun con lágrimas o enojo, deberás ver tu mundo y lo que quieres en él, deberás ser claro con lo que pretendes aportar para que todo sea mejor. Eso que dicen algunos: no me importa lo que digan de mí, hasta cierto punto es aceptable, pero recuerda que en esta vida es mejor ser agradecidos, compartir conocimiento, compartir emociones. Pon límites, evita dañar y ser dañado. Esto te dará paz y eso, jamás se cambia por nada. Busca ayuda, por favor, habemos muchos en igual de circunstancias y habemos otros que estamos para ti.
Desde ya, recibe mis mejores deseos, esperando que estas líneas sean un pequeñito suspiro que se convierta en un huracán de mejora.

Artículo Escrito Por: Fanny Juárez. Locutora y Coach de Vida.
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