En este artículo voy a escribir acerca de un periodo literario que se llama la vanguardia. Este periodo tomó lugar entre los años de 1920 y 1930. En esta etapa se usaba un pensamiento que iba en contra de las tradiciones sociales de la época y rompía con las costumbres tradicionales. Silvina Ocampo y María Luisa Bombal son escritoras que tratan de promover el feminismo escribiendo desde una perspectiva femenina, acerca de cómo se siente la mujer dentro de una sociedad patriarcal, donde tiene que cumplir con las reglas sociales, como, por ejemplo— quedarse en un matrimonio en el cual no son felices— sea por conveniencia o por seguir costumbres y normas sociales.

María Luisa Bombal, en su cuento “El Árbol”, quiere dejarle saber al lector que las mujeres al igual que los hombres tienen el mismo derecho a ser felices en un matrimonio, y si no lo son, buscan un escape que les haga olvidar su infelicidad; por lo tanto, cuando ese escape emocional ya no existe, las mujeres pueden terminar dejando un matrimonio infeliz sin importar romper las reglas sociales. Por otra parte, la autora también señala que los hombres se pueden quedar en un matrimonio infeliz, sólo por conveniencia y por seguir las reglas sociales, mientras tengan un escape emocional, como la infidelidad o los eventos sociales.

En el “Árbol”, la escritora explica la vida de Brígida, la cual la casan por conveniencia y porque piensa que ama a su esposo. Ella quiere tener un marido que la ame y la proteja, pero se empieza a sentir mal en su matrimonio cuando se da cuenta del amor ficticio que su esposo le demostraba y empieza a sufrir. Este personaje empieza a analizar su vida y se da cuenta de que tiene que tomar algún tipo de decisión para poder cambiar esa situación, pero por alguna razón u otra no sabe cómo hacerlo, e intenta a buscar un escape emocional que la ayude a olvidarse por un rato de su matrimonio infeliz.
Por lo tanto, encuentra un escape emocional, cuando se da cuenta que alado de su ventana se encontraba un árbol gomero. Brígida empieza a entretenerse admirando su belleza y la variedad de pájaros que se posaban en él. Cuando ese árbol lo cortan, ella decide dejar a su marido.

Por otro lado, Luis, su esposo, se casa por conveniencia con Brígida, y tampoco es feliz en su matrimonio, porque no la ama; entonces la evade todo el tiempo y finge que la ama. Su escape es estar ocupado y fuera de casa lo más que puede. Prefiere quedarse en su matrimonio por conveniencia y por seguir las normas sociales.

En el cuento, María Luisa Bombal, cuenta que Brígida era una muchacha muy jovencita, bonita y muy ignorante porque nunca quiso estudiar. Al parecer, la casan por conveniencia con Luis, un hombre mucho mayor que ella, el cual era íntimo amigo de su padre. En el primer año de casados Brígida era muy amorosa con su esposo y sentía que lo quería, pero al contrario de ella, su marido Luis no era realmente sincero, sus afectos eran ficticios; el sólo le tenía cariño, pero no la amaba como mujer; no le demostraba amor ni pasión, sino besos, caricias de cariño y una sonrisa que no era sincera. Además, Luis buscaba excusas para no estar con ella, como, por ejemplo, decía: “estoy ocupado, no puedo acompañarte, tengo mucho que hacer, no alcanzo al almuerzo, come y acuéstate, no sé, más vale que no me esperes” (Bombal, 23).

Estas cosas empezaron a inquietar a Brígida, y se empezó a preguntar ¿por qué su marido no querría tener hijos? ¿por qué la evadía y nunca estaba con ella?, pero nunca le reclamó nada. Pero un día, paso algo inesperado, cuando su marido le dice: “Brígida, va a ser un calor muy fuerte en Buenos Aires, ¿Por qué no te vas a la estancia de tu padre?” (Bombal, 25). Esta situación la hace darse cuenta de que su marido realmente no la quería, y le deja de hablar por un buen tiempo. Por último, la gota que derramó el vaso fue cuando su marido le dice “¿es cierto que no me quieres?, en todo caso, no creo que nos convenga separarnos, hay que pensarlo” (Bombal, 27).

Ahí, Brígida se da cuenta que su marido quería mantener un matrimonio de desamor por las costumbres y no porque realmente la amaba. Brígida, por lo tanto, ya no quiere estar en ese matrimonio, pero no sabía de qué forma podría salir de él, entonces empieza a buscar un escape emocional que realmente la llene, y la entretenga para no pensar, por lo tanto, se empieza a entretener con un árbol gomero que estaba alado de su ventana. Este árbol le recreaba la vista porque veía una variedad de pájaros que se posaban en él y a los niños jugando alrededor del árbol, con una libertad que ella deseaba tener porque estaba encerrada en un matrimonio infeliz. Ese árbol le hacía olvidar la situación que vivía en su matrimonio, hasta que un día lo cortan. Cuando el árbol desaparece de su vida, termina dándose cuenta de que no podía quedarse en un matrimonio con un hombre que le doblaba la edad; el cual no quería tener hijos con ella. En consecuencia, a ella ya no le quedó más que buscar su libertad en lugar de aceptar quedarse en un matrimonio por conveniencia— recibiendo migajas de un cariño que ni si quiera era real, por consiguiente, termina dejando a su esposo Luis.

En este cuento, la autora da un ejemplo en donde el hombre y la mujer no están felices en un matrimonio, pero están juntos por sus propias razones. Luis quiere estar casado porque tiene una amistad con el padre de Brígida y no quiere dañar una amistad de tantos años. También, porque se veía bien que un hombre tenga un matrimonio y el divorcio era mal visto. Por ejemplo, la narradora de la historia explica lo siguiente: “tal vez la vida consistía para los hombres en una serie de costumbres consentidas y continuas” (Bombal, 24). “Si una llegaba a quebrarse probablemente se producía el desbarajuste y el fracaso” (Bombal, 24). Aquí podemos ver que Luis le tenía miedo al fracaso y al qué dirán, por eso tenía temor de dejar su matrimonio y prefería conformarse quedándose en un matrimonio infeliz, fingiendo todo el tiempo para guardar las apariencias. La única solución para Luis era estar ocupado y fuera de casa todo el tiempo.

Brígida, por otro lado, no quiere estar en ese matrimonio con Luis porque se da cuenta que él no la ama y también porque a ella se le acabo el amor. Pero de cierta forma, mientras tenía al árbol alado de su ventana, la ayudaba a sobrellevar la situación y conformarse a la vida que Luis le ofrecía. Es más, ella ya lo había perdonado y estaba dispuesta a seguir en ese matrimonio sin amarlo (Bombal). Por ejemplo, hay una parte del cuento en donde la autora narra lo siguiente: “Ya no quería al marido, pero había vuelto a ser su mujer y a hablarle. Ya no sufría, se había apoderado de ella, una inesperada plenitud y placidez” (Bombal, 29). En esta parte, podemos ver que el árbol gomero la había llenado por completo, porque la hacía olvidar sus sufrimientos y de esa forma podría sobrellevar su matrimonio miserable. Pero cuando el árbol lo cortan, Brígida ya no veía la necesidad de ser conformista y quedarse en un matrimonio miserable, porque ya no había nada más que la llenara. Por consiguiente, toma la decisión de dejar a su esposo porque de verdad no le importaban las reglas sociales y el qué dirán.

En conclusión, la autora en este cuento expone que, realmente no hay una diferencia entre el hombre y la mujer, en el sentido de quedarse en un matrimonio infeliz o sin amor; mientras tengan un entretenimiento o algo externo que los llene. Luis por su parte, está conforme en quedarse casado, mientras tenga sus entretenimientos afuera, como estar ocupado trabajando con los amigos y con compromisos diarios. Brígida de la misma forma, hubiera permanecido en su matrimonio si el árbol nunca lo hubieran cortado, por lo tanto, se hubiera conformado en quedarse con su matrimonio infeliz.
Finalmente, puedo decir que, en esta historia, la única diferencia entre el hombre y la mujer, en este caso, es que la mujer es la única que sufre en la vida matrimonial y no aguanta cuando no hay nada que la llena emocionalmente. El hombre, no se quiebra emocionalmente porque no lo amen, puede vivir sin amor. Brígida, por lo contrario, es menos fría y metódica, y si no hay nada más que la llene emocionalmente, no soportaría quedarse en un matrimonio en donde no se siente amada. Y, por lo tanto, debe de terminar con el matrimonio sin importar el qué dirán.

Referencias:
Bombal, María Luisa. “El Árbol.” Editorial Del Cardo, 2003.

Artículo Escrito Por: Erika Knodler
Traductora y Psicóloga
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