He tomado la iniciativa de presentarme como psicoterapeuta refiriéndome precisamente al modelo que manejo como profesional, deseando sea útil para darte una idea general y clara, por un lado, de las aportaciones que puede ofrecerte y la forma en que funciona. Por otro lado, las razones por las cuáles resulta importante tomar psicoterapia en ciertos momentos a pesar de que no lo consideres necesario.

Comenzaré por hablar del objetivo principal de una Psicoterapia Humanista. Su principal propósito es favorecer la autorrealización de la persona que llega a consulta, de tal forma que, encuentre por sí misma y bajo la guía del terapeuta, el camino para lograr una mayor satisfacción acorde a su propia naturaleza, requerimientos y expectativas ante situaciones determinadas y, en general, en su situación de vida actual. Lo explicaré de una forma más detallada.

Este proceso se desarrolla sobre ciertas bases: El respeto a los valores de la persona, a su historia, sus necesidades, experiencias propias, anhelos, intereses, etc., para lo cual, el experto, asume una función de colaboración para que, con su participación, pueda aportar claridad o “luz”, en aquellos aspectos que así lo requieren en beneficio de una visión constructiva y ampliada, y un desarrollo del potencial de la persona por descubrir.

Ya que, como personas tendemos en muchas ocasiones a saber ´racionalmente´ lo que es conveniente hacer ante la situación que enfrentamos, mientras que, de manera emocional, la vivimos de otra forma, resulta importante clarificarnos. Si a esto, agregamos que muchas veces en la práctica, nos manifestamos con una actitud diferente a lo que pensamos y sentimos, resulta que no satisfacemos nuestra necesidad como lo esperábamos.

La terapia humanista, procura unificar los distintos aspectos de la persona, ya que, las condiciones en las que se presenta una circunstancia pueden ser determinantes para que surjan emociones no funcionales ni voluntarias a partir de una interpretación limitada. Sólo integrándolas conscientemente, podremos hacer uso de estas, de una manera asertiva.

Aunque tenemos identificado hasta cierto punto, lo que pensamos, sentimos y queremos. La realidad es que, sucede que tenemos desvinculadas (o desarticuladas) estas importantes funciones y por eso, no podemos aprovecharlas al máximo, de manera complementaria. Siendo esta la razón por la que resulta muchas veces difícil auto comprendernos de una manera definida y clara y, en vez de esto, resultamos estar fuera de posibilidad para conseguir los resultados deseados. En efecto, esta confusión puede enturbiar nuestra toma de decisiones para que pudieran ser satisfactorias y congruentes con nosotros mismos y con las circunstancias.

Además, si a esto le sumamos el reto y la necesidad de nutrir nuestras relaciones interpersonales de manera sana, o de enfrentar circunstancias difíciles en las que cada persona trae su propia carga emocional, sus necesidades y sus propias interpretaciones de la situación… ¡Woow!… entonces, ¡sí que nos encontramos como en una encrucijada!… y para avanzar hacia un desarrollo constructivo, tendremos que saber primeramente lo que requerimos.

Por otro lado, es por ello que la comunicación muchas veces se torna disfuncional en las relaciones, tanto de manera intrapersonal (con uno mismo), como de forma interpersonal (con los demás). Si no me entiendo yo mismo, ¿cómo podré entonces transmitir a los demás con claridad lo que quiero o necesito? ¿o comprender mis prioridades y las de otras personas, como pueden ser, mi pareja, mis hijos o familiares cercanos…? Clarificarnos y unificarnos resulta de suma importancia para nuestra realización como personas en todos los aspectos, y es por ello por lo que resulta muy benéfica una psicoterapia para todas las personas.

La Psicoterapia Gestalt pertenece a la Psicología Humanista, la cual, integra la parte física, mental, emocional y espiritual (sin ser religiosa). La Terapia Gestalt, además de buscar integrar a la persona de manera holística, es decir, cuando se encuentra desarticulada, en pensamientos por un lado y emociones por otro, considerando a la persona como un todo, le brinda el espacio para experienciar o vivenciar nuevas posibilidades con la finalidad de ganar aprendizaje y una consciencia ampliada sobre sí mismo, así como sanación emocional.

El psicoterapeuta tiene el entrenamiento necesario para guiar a las personas que le consultan, a enfrentar situaciones y llegar a soluciones prácticas en menor tiempo y, sobre todo, a lograr esa claridad tan necesaria con base en el autoconocimiento, de tal suerte que, el consultante pueda acrecentar sus recursos para valerse por sí mismo de manera más funcional y saludable ante nuevos retos o circunstancias difíciles. Es una psicoterapia que se lleva a cabo con gran calidez y calidad humana, empatía, sensibilidad y respeto a la individualidad de cada persona. Procura el ´darse cuenta´ en el consultante, de aspectos importantes que están velados para él como pueden ser, patrones aprendidos de pensamiento y de conducta, que no son conscientes, así también, de sus necesidades más profundas y reales, el amor por sí mismos, etc.

Si involucrarte en un proceso terapéutico te asusta porque crees que te van a juzgar, a diagnosticar, y a decir lo que tienes que hacer, ¡te equivocas! El terapeuta humanista actúa como una lámpara para facilitarte la claridad necesaria hacia lo que por sí mismo no puedes vislumbrar debido a que te encuentras enrolado en una perspectiva o dinámica determinada – que, aunque no te esté dando los resultados conforme a lo que deseas o necesitas- te encuentras inmerso en ello y aunque requieras cambiarlo, no puedes o no sabes cómo lograrlo. Es reafirmando, fortaleciendo y ampliando tus propios recursos, que podrás avanzar hacia un crecimiento progresivo.
En resumen, el terapeuta humanista, representa una guía para ver nuevas alternativas para actuar, enfrentar o resolver, de acuerdo con lo que tú quieres y necesitas. Y como resultado, lograrás esa evolución personal a favor de tu bienestar integral, a favor de relaciones más funcionales, incluyendo tus relaciones: intrapersonal (contigo mismo) e interpersonales (con los demás).

¿CÓMO TE GUÍA EL TERAPEUTA HUMANISTA?
Primeramente, respetando y valorando tu personalidad y todo lo que tú eres. Es a través de una empatía genuina que te acoge en un entorno de confianza y seguridad, escuchándote y guiándote a favor de tu ´darte cuenta´ referente a tus patrones de pensamiento fijados, creencias, lo que sientes, imaginas, anhelas y necesitas. Es decir, abre la posibilidad de que hagas conciencia sobre aspectos importantes que pueden favorecer tu bienestar psicológico-emocional, físico, e inclusive, espiritual.

Te favorece para resolver asuntos que actualmente te estén frenando o causando estancamiento en alguna forma:
– Sanando vivencias del pasado o situaciones emocionales
– El terapeuta te ayuda a conectar con esos recursos internos con los que puedes desarrollar nuevas alternativas con las qué, promover una evolución positiva en términos de autoestima y bienestar ampliando tus posibilidades y recursos actuales que te servirán en el futuro ante nuevas circunstancias
– Trata los asuntos personales siempre en sintonía con tus necesidades y tus valores
– Te permite vivenciar en un espacio seguro y confiable, formas nuevas de relacionarte contigo mismo y con tu entorno, resultando en interacciones más funcionales y satisfactorias.

Carl Rogers explica que cuando te aceptas, tal y como eres, entonces, evolucionas. Y para llegar a esta aceptación, es indispensable primeramente el autoconocimiento que trae consigo la autocomprensión. Propiciar este cambio es el objetivo principal de esta terapia humanista.
La línea humanista es una terapia que fluye armoniosamente, en la que uno se puede sentir plenamente acogido, entendido y respetado.

Artículo Escrito Por: CLAUDIA CAMPOS RANGEL
Psicóloga y Psicoterapeuta Humanista Gestalt